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Sociedad - 08/04/2018   22:24

Soy un trofeo político", aseguró el "Rey de la Salada" desde la cárcel

Jorge Castillo emitió una solicitada donde acusó: 'Me piden dinero a cambio de mi libertad' y apuntó contra el programa de 'Animales Sueltos' "Soy un trofeo político", aseguró Jorge Castillo, más conocido como el "Rey de la Salada", mediante una solicitada donde aseveró: "No estoy preso, estoy secuestrado"


Bajo el título Causa La Salada: la verdad no puede ser silenciada, el hombre que se encuentra detenido desde junio de 2017 por el presunto jefe de una asociación ilícita que supuestamente amenazaba y extorsionaba a los puesteros, realizó su descargo y afirmó: "No me piden cumplir requisitos legales para recuperar mi libertad. Me piden dinero".

El 21 de junio de 2017, Castillo fue detenido en su casa del barrio privado Haras Argentino, en Luján, por ser el presunto jefe de una asociación ilícita que supuestamente amenazaba y extorsionaba a los puesteros en el complejo ferial de Lomas de Zamora conocido como "La Salada". "Soy víctima de un oscuro entramado político-judicial. La privación de mi libertad no responde a motivos jurídicos. Soy un trofeo político", destacó el "Rey de la Salada".

En ese sentido, afirmó: "En mi caso, las autoridades no trabajan para dilucidar la verdad, se asocian para sostener una ficción. Nada garantiza mi derecho a ser oído y defenderme. Quieren silenciarme", y añadió: "No me piden cumplir requisitos legales para recuperar mi libertad. Me piden dinero. No son criterios jurídicos los que se utilizan para decidir mi caso. Son pautas de marketing político".

"No son los funcionarios judiciales quienes toman las decisiones. Son referentes del Poder Ejecutivo de turnos  quienes lo hacen. Existe un acuerdo de voluntades ilegítimo direccionado a mantenerme privado de libertad", agregó Castillo, quien además denunció "graves irregularidades cometidas por funcionarios policiales y judiciales". Incluso, aseveró que "se puso en riesgo mi vida, mi integridad física y la de mi familia al exponernos".

En ese sentido, apuntó contra el programa que conduce Alejandro Fantino, "Animales Sueltos" y afirmó: "Todo era falso. Todo fue una parte del show" pero "nadie lo desmintió. Sobre todo aquel que estaba en la obligación de hacerlo (...). Ese “animal suelto” que hoy se escandaliza porque lo vinculan con un delito aberrante. Pero que no dudó en aquel momento en caracterizarme e identificarme como un capo narco ante todo el país, con el aval del Ministro de Seguridad de la provincia como invitado de su programa".

"Hoy, ese periodista pide respeto, habla de ética y se queja por su buen nombre dañado. Pero en aquel momento no dudó en mansillar mi imagen y mi honor (...). Nunca se retractó a pesar que fue notificado judicialmente para hacerlo. Por el contrario, nunca se presentó a la justicia. Esa es su ética. Esos son sus principios. Se escandaliza si lo ofenden, pero no tiene límites cuando él es el ofensor. Hipocresía pura", sentenció Castillo.

A continuación, es escrito completo:

Causa La Salada: la verdad no puede ser silenciada

SOLICITADA DE JORGE CASTILLO

Existe un acuerdo de voluntades ilegítimo direccionado a mantenerme privado de libertad. Un acuerdo de voluntades del cual forman parte autoridades del Ministerio de Seguridad, funcionarios policiales y funcionarios judiciales del fuero de Lomas de Zamora.

Todos ellos, por acción o por omisión, han cometido un cúmulo de graves irregularidades, muchas de ellas difíciles de explicar incluso a la luz del más elemental sentido común. Es indudable que en esta causa no tengo garantizado un proceso ajustado a derecho.

Por un lado, hay un fiscal que ha cometido todas las irregularidades y arbitrariedades posibles con el fin de sostener sus falsas acusaciones en mi contra. Un funcionario con una actuación lamentable, al margen de la ley y en exceso de sus atribuciones.

Lo complementa un Juez de Garantías que en nada honra el cargo que ostenta, pues nada garantiza. Por el contrario, tolera, permite  y avala con su silencio e inacción todos los atropellos que perpetra el Fiscal en mi contra.

Completa el cuadro una Cámara de Apelaciones que ha utilizado argumentos absurdos y artilugios ilegítimos para dilatar y demorar el proceso de manera escandalosamente ilegal.

El número, la naturaleza y la gravedad de las irregularidades cometidas no permiten pensar razonablemente que todo esto se trate de una casualidad.

¿Incapacidad manifiesta o mala fe de los funcionarios actuantes?

No encuentro otra explicación razonable que permita justificar el cúmulo de groseras violaciones a mis derechos que he venido sufriendo desde el inicio de este proceso.

Los ejemplos abundan. A saber:

– Alevosa violación a mis derechos constitucionales a la intimidad y a la inviolabilidad de domicilio perpetrados a través de un procedimiento de allanamiento en mi domicilio particular, ejecutado al margen de todos los recaudos legales y en ausencia de todos los controles que marcan las normativas vigentes al respecto.  Se puso en riesgo mi vida, mi integridad física y la de mi familia al exponernos –irresponsable o intencionadamente-  a la acción violenta y abusiva de un grupo de  policías –supuestamente de élite- liderados por un oficial con antecedentes graves de violencia y abuso de autoridad que, razonablemente, no le permitirían vestir un uniforme y menos aún disponer de un arma oficial.

Casi me matan  en aquel allanamiento. No lo digo yo. Lo confesó voluntaria y  públicamente el propio oficial líder del grupo quien,  sin tapujos expresó que estuvo a punto de matarme en el momento que yo me entregaba acompañado de mis hijos. Resultado de todo esto. El policía premiado. Yo imputado por defender a mi familia de semejante atropello. Insólito.

El Fiscal de la causa, Sebastián Scalera, atribuyéndose indebidamente la competencia en la causa, en exceso de sus atribuciones y en contra del texto expreso de la ley, sin siquiera poner en conocimiento del hecho al Juzgado de Mercedes, sustrayendo de este modo la causa de su juez natural.
Violación sistemática por parte del Fiscal de mi derecho de defensa. Negación del acceso a pruebas. Ocultamiento de pruebas. Manipulación de las pruebas. Presión a testigos. Manipulación de testigos.
Falta de adopción por parte del Fiscal de las medidas de prueba básicas y necesarias –secuestro de elementos, pericias- destinadas a acreditar aspectos fundamentales y determinantes acerca de la figura de homicidio en grado de tentativa que se me imputa. Así, actualmente, la mencionada imputación subsiste aún –inexplicablemente- sin soporte probatorio alguno.
La insólita imputación del delito de asociación ilícita sostenida sobre la base de hechos que además de falsos, no revisten la naturaleza de delitos, sino que se trata de meras contravenciones a la normativa municipal. Un absurdo.
Actuación de los funcionarios judiciales en forma extemporánea, violando plazos que resultan fundamentales en el desarrollo del proceso. Requerimiento de la prisión preventiva por parte del Fiscal fuera de los plazos de ley. Dictado de la prisión preventiva por parte del Juez de Garantías estando vencido los plazos de ley.
Amplia e injustificada demora de la Cámara de Apelaciones en resolver el recurso de apelación interpuesto en contra del auto de prisión preventiva. En concreto, la Cámara demoró más de cinco meses en dictar una resolución que debían emitir en un plazo de ley de cinco días. Durante ese tiempo, tanto mi persona como otros 24 detenidos permanecimos injustamente privados de libertad. Los motivos esgrimidos por la Cámara de Apelaciones para explicar semejante demora fueron vergonzosos.  A tal punto que, en un fallo sin precedentes en la Provincia,  el mismísimo Tribunal de Casación Penal Provincial resolvió denunciar por esta conducta a los camaristas ante ante la Suprema Corte de Justicia de la Provincia.
Pedidos de dinero a cambio de mi liberación mientras transcurrían las demoras denunciadas.
En conclusión, gruesas irregularidades cometidas por funcionarios policiales y judiciales sin que exista siquiera una observación al respecto de parte de quienes tienen la función de controlar la regularidad del proceso. Por el contrario, pasividad, tolerancia, permisividad, ausencia de control, maniobras para evitar los mecanismos de control.

Todo vale. Todo sirve para el show. Todo sirve para mantener la ficción. Pero todo tiene su fin. Y este atropello no escapa a esa regla. La verdad no puede ser silenciada por mucho tiempo. Poco a poco la realidad de los hechos va saliendo a la luz.

¿Qué queda del Jorge Castillo capo narco que resistió el accionar de la policía con una escopeta desde el balcón de su casa?

Nada. No queda nada. Todo era falso. Todo fue una parte del show. No hay una sola constancia en el expediente que mencioné siquiera que algo de aquello ocurrió.

Sin embargo nadie lo desmintió. Sobre todo aquel que estaba en la obligación de hacerlo. Me refiero a aquel periodista que se encargó de difundir en carácter de primicia aquella ficción emparentándome con el mundo del narcotráfico. Ese “animal suelto” que hoy se escandaliza porque lo vinculan con un delito aberrante. Pero que no dudó en aquel momento en caracterizarme e identificarme como un capo narco ante todo el país, con el aval del Ministro de Seguridad de la provincia como invitado de su programa.

Hoy, ese periodista pide respeto, habla de ética y se queja por su buen nombre dañado. Pero en aquel momento no dudó en mansillar mi imagen y mi honor. Me dañó irreparablemente a  mí y a mi familia. Sabía que mentía. No tuvo reparos en hacerlo. Nunca se retractó a pesar que fue notificado judicialmente para hacerlo. Por el contrario, nunca se presentó a la justicia. Esa es su ética. Esos son sus principios. Se escandaliza si lo ofenden, pero no tiene límites cuando él es el ofensor. Hipocresía pura.

La misma hipocresía de aquellos políticos integrantes del poder ejecutivo y legislativo que se muestran como abanderados y defensores de los principios republicanos mientras que operan sobre la Justicia para influir en sus decisiones.

La misma hipocresía de mis socios coadministradores de Punta Mogote que pretenden congraciarse con los políticos de turno permitiendo  que se denigre, ofenda y maltrate a los feriantes. Se equivocan. Cobardes. No traicionen a los feriantes. Ellos son el alma, el pasado y el futuro de Punta Mogote. Ellos son la esencia y el corazón de La Salada. No los políticos de turno. No voy a permitir semejante ataque a  mis pares.  No lo hice nunca. Ahora tampoco. No importa donde esté. No importa de qué político se trate. No importa incluso que ese político sea la gobernadora o el Ministro de Seguridad de la Provincia.  A ellos les digo, los feriantes no son delincuentes. No los traten como tales. Son mujeres y hombres de trabajo No los conviertan en objetos de sus estrategias de marketing.

¿Cómo siguen las cosas para mí?

Mi objetivo de aquí para adelante es muy simple y muy difícil a la vez. Tengo que lograr que mi causa sea analizada a la luz del derecho. Estoy trabajando en ello. Tengo que lograr que quien decida tenga sobre su escritorio la Constitución Nacional y el Código Penal y no manuales de marketing político. No puedo seguir siendo perseguido por un Fiscal que corre detrás de los titulares en los medios. Es inadmisible.

Mientras tanto, rescato el lado positivo de la experiencia que me toca vivir. Me ha servido para ver realidades que antes no advertía. Me ha servido para identificar traiciones y deslealtades. Me ha servido para diferenciar entre  quienes eran mis socios y quienes quieren quedarse con mi negocio. Me ha servido para diferenciar entre quienes me asesoraron con criterio profesional y los profesionales que aprovecharon su posición de confianza para perjudicarme. Me ha servido para darme cuenta cuáles son las reglas del juego a las que estoy sometido.

De cualquier modo, a todos les digo: Me piden que tolere en silencio la ofensa y la utilización de los feriantes para marketing político. Les contesto que no negocio la dignidad de mis pares. Me piden dinero por mi libertad. Les contesto que no negocio mi libertad.

Me presionan para que me calle. A TODOS AQUELLOS QUE QUIEREN MI SILENCIO, AQUÍ, EN ESTA CARTA, TIENEN MI RESPUESTA.

NO ESTOY PRESO. ESTOY SECUESTRADO.
NO ESTOY SIENDO SOMETIDO A UN PROCESO JUDICIAL AJUSTADO A DERECHO. SOY VÍCTIMA DE UN OSCURO ENTRAMADO POLÍTICO-JUDICIAL
LA PRIVACIÓN DE MI LIBERTAD NO RESPONDE A MOTIVOS JURÍDICOS. SOY UN TROFEO POLÍTICO.
EN MI CASO, LAS AUTORIDADES NO TRABAJAN PARA DILUCIDAR LA VERDAD. SE ASOCIAN  PARA SOSTENER UNA FICCIÓN.
NADIE GARANTIZA MI DERECHO A SER OÍDO Y DEFENDERME. QUIEREN SILENCIARME
NO ME PIDEN CUMPLIR REQUISITOS LEGALES PARA RECUPERAR MI LIBERTAD. ME PIDEN DINERO.
NO SON CRITERIOS JURÍDICOS LOS QUE SE UTILIZAN PARA DECIDIR MI CASO. SON PAUTAS DE MARKETING POLÍTICO.
NO SON LOS FUNCIONARIOS JUDICIALES QUIENES TOMAN LAS DECISIONES. SON REFERENTES DEL PODER EJECUTIVO DE TURNO QUIENES LO HACEN.


 



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