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Economia - 25/02/2018   15:59

Mercados inquietos y con cambios de pronósticos

La soja afectada por la sequía y la amenaza de otra suba de tasa en EE


UU. están en el centro de la escena

Mercados inquietos y con cambios de pronósticos
El ministro de Hacienda Nicolás Dujovne hablando el viernes en un encuentro de EFE-Casa América en Madrid. En su visita pidió inversiones y sostuvo que , en materia inflacionaria, el actual es el "peor momento". Foto EFE

Bonos y Deuda Pública Argentina

Las luces de atención se encendieron el miércoles cuando el Tesoro salió a colocar Letes para conseguir US$700 millones y la demanda superó por poco a la oferta cuando en licitaciones anteriores la desbordaba con comodidad, y eso a pesar de ofrecer tasas mayores.

Ya el martes había habido una señal cuando en la licitación de Lebac el Banco Central recibió menos ofertas que el vencimiento y la demanda de esas letras se concentró en los plazos más cortos.

Fueron dos indicios de que ya no llueven dólares sobre la Argentina y de que el costo del financiamiento comenzó a subir a partir de los cambios de las últimas semanas de la tasa de interés en EE.UU. y la preocupación de los mercados sobre la marcha de la inflación y el sector externo.

Una foto de parte de esta nueva realidad la brindó un informe reciente de la consultora Eco Go —que dirige Marina Dal Poggetto— que argumenta : “Corregimos levemente a la baja nuestra proyección de crecimiento para 2018 desde 2,1% a 1,8% en función de dos shocks externo: efecto cosecha y mayor volatilidad financiera en los mercados globales con tasas más altas en EE.UU.”.

El paso por el esmeril de las estimaciones de crecimiento se apoya también en el problema de la sequía y la producción agropecuaria. La síntesis de la consultora es contundente: “La caída estimada en la cosecha de maíz (-25%) y soja (-9%) por la sequía podría restar entre 0,5 y 1 punto al crecimiento del PBI en el segundo trimestre y entre US$3.000 y US$4.000 millones a la oferta de dólares”.

El marco del nuevo escenario está definido porque la tasa de los bonos del Tesoro de los Estados Unidos a 10 años de plazo gira en torno a 2,90 anual (se considera el "piso" del costo financiero mundial) y la de 30 años, que giraba alrededor de 2,90% hace tres meses, ahora está en 3,20% anual.

Esa suba de la tasa estadounidense implicó un aumento del costo del dinero cercano a un punto en un proceso de encarecimiento que la Argentina encabezó en la región. ¿Es porque se trata de un país sobreendeudado? No, pero los mercados tomaron nota de que el salto del endeudamiento resultó vertiginoso.

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El endeudamiento entre 2016 y 2018 subió en torno de US$110.000 millones, que llevaría el total de la deuda al equivalente a 59% del PBI del que el 29% sería la deuda con los mercados. Sobre este punto, el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, dijo días atrás en España que “la deuda es perfectamente sostenible y va a haber un pico en 2020 " pero después comenzará a bajar.

El Gobierno emitió deuda aprovechando el resultado de la política de desendeudamiento de Cristina Kirchner (canceló unos US$40.000 millones) y financió así su política gradualista de cierre del déficit fiscal que, entre otras cosas, le habría permitido hacer crecer la economía y ganar las elecciones legislativas de 2018 pero que ahora se encuentra con la incertidumbre del frente externo.

Los datos oficiales de la semana mostraron que Dujovne consiguió bajar el déficit fiscal primario, pero cuando se suman los intereses de la deuda, el desequilibrio está en 6% del PBI, un nivel todavía elevado y necesitado de financiamiento fluido que, en estos días, no está disponible en el mercado externo.

El ministro Dujovne en España no eludió hablar sobre el momento económico: "Estamos atravesando los peores meses porque estamos generando la suba de precios de servicios regulados que es inevitable, porque hay que eliminar el gasto en subsidios, pero la inflación va a bajar en los próximos meses" y ratificó la meta del 15% para este año.

El aumento de tarifas de luz, gas, agua y transporte podría aportar entre 5 y 7 puntos a la inflación del año, según cálculos privados, y con una expectativa de inflación anual del 20% de acuerdo a la Universidad Di Tella.

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A las tarifas habrá que adicionarles en febrero el derrame sobre los precios del aumento del dólar, que ya anticipó la suba del índice mayorista de enero: 4,6%. ¿Cuánto se trasladará? No hay apuestas pero sí proyecciones que indican que el costo de vida podría subir 2,5% este mes y así confirmar la visión de Dujovne sobre que la primera parte del año está jugada en materia inflacionaria y que la relación tasa-dólar habría encontrado un nuevo equilibrio en el 26,75% anual de las letras del Banco Central y en torno de los $20 en el mercado mayorista.

El resto del partido está destinado a jugarse en el campo laboral, donde la discusión de las paritarias todavía no encontró un andarivel preciso aunque todo indica que la cláusula gatillo para ajustar los salarios a la inflación volverá, de alguna forma, a ser de la partida.


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