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Internacional - 13/02/2018   15:31

Los Zetas: la caída del cártel narco más violento de México

Cómo pasó de ser el brazo armado de otro cártel a ser una de las organizaciones más sanguinarias del país



 

De brazo armado del Cártel del Golfo, Los Zetas se convirtieron en el grupo criminal más violento de México en el transcurso de una década y en un "objetivo" prioritario de las autoridades durante el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto.

En los último 5 años, al menos 33 de sus principales líderes han sido detenidos o abatidos por las autoridades en operativos: son 28 los aprehendidos y 5 los muertos en distintas acciones.

A Los Zetas les siguen el Cártel del Pacífico con 21 detenidos y tres abatidos; el Cártel del Poniente con 17 aprehendidos; el Cártel de Juárez con siete capturados; el Cártel del Golfo con seis y uno, respectivamente.

En la lista de los 122 objetivos prioritarios del gobierno federal también hay seis detenidos de los Beltrán Leyva; tres de Los Caballeros Templarios y dos más muertos; tres del Cártel Jalisco Nueva Generación y uno abatido; de La Familia Michoacan dos y uno; de los Arellano Félix hay dos aprehendidos y uno muerto de Los Rojos.

En total son 109 "objetivos" desactivados, de los cuales 95 están detenidos y el resto cayeron abatidos.

A partir de su escición del Cártel del Golfo en 2010, Los Zetas se convirtieron en un poderoso y temido grupo criminal que operó en al menos 22 de los 32 entidades mexicanas, con más presencia en el país que el Cártel de Sinaloa, liderado por Joaquín "El Chapo" Guzmán.

La Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) también reportó operaciones de los Zetas en países de Centroamérica como Guatemala, donde las autoriadades afirmaban que habían reclutado a elementos del llamado grupo de los kaibiles, un fuerza especial del Ejército guatemalteco.

La ofensiva contra el narcotráfico que en 2007 lanzó el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa apenas pudo con los Zetas, que se expandieron y fortalecieron precisamente en los años siguientes.

Su deblaque comenzó a partir de 2012 cuando su líder Heriberto Lazcano, conocido como "El Lazca", cayó abatido en un enfrentamiento con el Ejército. Ese mismo año las autoridades también detuvieron a Miguel Ángel Treviño, indentificado como el Z-40 y señalado como uno de los delincuentes más sanguinario del narcotráfico en México. Versiones no oficiales relatan que se comía el corazón de sus víctimas como un rito para hacerse invencible.

Para 2014 los Zetas ya habían perdido terreno en la geografía del crimen al replegarse en 6 estados del país. A finales de 2016, y luego de la detención en 2015 de Óscar Omar Treviño Morales, el Z-42, ya sólo dominaban en Tamaulipas, de acuerdo con información de la Procuraduría General de la República (PGR).

Sus operaciones, sin embargo, dejaron un profundo rastro de sangre que incluye violentos capítulos como la matanza en 2010 de 72 migrantes en el municipio de San Fernando, Tamaulipas, y el ataque contra el casino Royale, en Monterrey, Nuevo León, donde hubo 52 personas muertas.

El origen militar

Los Zetas nacieron en los años noventa. La información oficial señala que en 1997 un teniente desertor del Ejército, de nombre Arturo Guzmán Decena, fue el encargado de reclutar a militares de élite para el Cártel del Golfo que encabezaban Juan García Abrego y Osiel Cárdenas Guillén, entre otros.

Su nombre se atribuye a distintos orígenes. Algunos estudios afirman que proviene del color azul zeta que utilizan los oficiales del Ejército mexicano, otros afirman que la zeta era la clave que utilizaban las autoridades para referirse a un cadáver o a las operaciones contra el narcotráfico en el norte de México, y hay quienes aseguran que a Guzmán Decena, su fundador, lo identificaban con el sobrenombre de "Z-1". Este ultimo murió en 2002 durante un enfrentamiento en Matamoros, Tamaulipas.

También varía el número de elementos del Ejército que originalmente formaron parte de los Zetas. Informes oficiales, investigaciones periodísticas y académicas reportan que en su formación participaron 14 ex militares a quienes llamaban el "grupo de los 14" o los Zetas de primera generación. A estos progresivamente se sumaron otros hasta llegar a 67.

De acuerdo con los reportes, algunos de esos militares recibieron entrenamiento en Fort Benning, Georgia, donde el Ejército de Estados Unidos capacita a sus unidades de élite en manejo de equipo de inteligencia, armamento de avanzada y tácticas especiales para combatir el tráfico de drogas.

El pasado militar de algunos de sus líderes estuvo comprobado. En 2003 la PGR tenía ubicados los nombre de 31 integrantes fundadores, de los cuales cinco habían alcanzado en el Ejército el grado de teniente, cuatro de subteniente, tres de sargento, y tres de cabo, mientras que el resto no habían pasado de ser soldados razos.

Entre los más destacados estaban Jesús Enrique Rejón Aguilar, detenido en 2011 y considerado como el tercer hombre más importante de Los Zetas. Conocido como "El Mamito", era integrante del Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales (GAFE) del Ejército mexicano, y también tuvo asignaciones en la extinta Policía Judicial Federal hasta que desertó en febrero de 1999.

Heriberto Lazcano, "El Lazca", uno de sus más temidos líderes, perteneció a la Infantería durante 7 años y se dio de baja del Ejército en 1998.

Los más violentos

Como brazo armado del Cártel del Golfo y después por cuenta propia, los Zetas destacaron en el escenario del crimen organizado precisamente por su disciplina militar y, sobre todo, por sus violentas prácticas.

Ellos fueron los primeros en recurrir a métodos como la decapitación, el desmembramiento de cuerpos o el "guisado ", que consistía en disolver los cadáveres en ácido o derretirlos en contenedores de aceite.

Los Zetas expandieron además sus actividades ilegales más allá del tráfico de drogas, al cometer extorsiones (lo que llamaron pago de "derecho piso"), robos, asesinatos, secuestros masivos y tráfico de personas.

Sus operaciones se concentraron sobre todo en estados el norte del país. Sobre todo en Tamaulipas, Monterrey y Coahuila. En esta entidad los Zetas manejaban penales como el de Piedras Negras, imponían su ley en comunidades enteras y sometían a las autoridades de todos los niveles.

"El gobierno estatal era omiso, algunos de sus funcionarios eran cómplices y la Federación era indiferente y displicente", afirma el informe "El yugo zeta. Norte de Coahuila 2010-2011", elaborado por los investigadores y periodistas Sergio Aguayo y Jacobo Dayán y presentado en 2017.

En Coahuila fueron responsables de la matanza en el pueblo de Allende, en marzo de 2011. Un reciente reportaje publicado por el sitio ProPublica y National Geographic en Estados Unidos dio cuenta de cómo los zetas llegaron en al menos 50 camionetas y arrasaron en lugar y las comunidades aledañas. "…demolieron casas y comercios, secuestraron y mataron a docenas, posiblemente a cientos, de hombres, mujeres y niños", escribió la periodista Ginger Thompson en junio de 2017.

Este episodio se sumó a otros de amarga memoria en México. Entre ellos la ejecución de 72 migrantes en un rancho del muncipio de San Fernando, Tamaulipas. Sus cuerpos aparecieron tirados en el piso, boca abajo y con tiros en la cabeza.

En el Casino Royale de Monterrey, en Nuevo León, los Zetas rociaron gasolina y prendieron fuego al lugar ocasionando la muerte de 52 personas.

El repliegue

A partir de 2012 y durante todo el gobierno de Peña Nieto, los zetas perdieron fuerza y territorio. De acuerdo con informes de la PGR, la ofensiva de las autoridades tuvo como resultado que este grupo criminal tuviera que replegarse a 6 estados en 2013. Para 2016 las autoridades afirmaban que su fuerza ya sólo se concentraba en un estado: Tamaulipas.

En su Evaluación Nacional de Amenaza de Drogas (NDTA) 2017, la DEA confirma que luego de la captura de sus principales líderes, así como de "la presión de los cárteles rivales, la aplicación de la ley mexicana y los conflictos internos", los Zetas perdieron fuerza y terreno en el contrabando de drogas en México y Estados Unidos.

No obstante, afirma que aún tienen influencia en el norte de México. Identifica como su principal líder a Juan Gerardo Treviño Chávez, llamado "El Huevo", a quien atribuye el tráfico de cocaína, heroína, metanfetamina y marihuana desde México a través de centros de distribución en Laredo, Dallas, Nueva Orleans y Atlanta.


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